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1. Apremian políticas acertadas de internacionalización para las universidades colombianas. No se pu



Apremian políticas acertadas de internacionalización para las universidades colombianas. No se puede seguir improvisando.

La internacionalización de la educación superior como única respuesta ante el impacto de la globalización y la invasión económica de la oferta educativa mundial, debe considerarse una más de las metas institucionales que ha de entenderse hoy como la clave de su supervivencia. De no tenerlo en cuenta con rapidez por nuestro sector institucional, se corre el peligro de una nueva colonización. – Laurentino Martín Villa/ CEO para América - DLM Internacional. Especialista Microsoft en Innovación Educativa y Experto en mercadotecnia digital por la plataforma WIX.

(serie de tres reportajes) Reportaje 1.

Si te acercas a los rectores de nuestras universidades y les preguntas por el proceso de internacionalización de su institución te contestarán en la mayoría de los casos, que ya están trabajando en ello. Pero la realidad sin ánimo de ofender a nadie y solo en conformidad con la situación, es que la generalidad de las universidades en Colombia no cuentan con políticas claras de internacionalización, en muchos casos, carecen de personal preparado y con experiencia para planificar cualquier tipo de estrategia en esa dirección y mientras que estudian cómo solucionar este y otros problemas que la acreditación de Alta Calidad ha puesto encima de la mesa, donde por otro lado este punto tiene un lugar protagonista, muchas de nuestras insignes instituciones de Educación Superior se quedarían por fuera del contexto global del conocimiento, poniendo en duda la calidad de su enseñanza, investigación y la extensión. Hay esfuerzos aislados, algunos destacables como los generados por la Jorge Tadeo, Javeriana y el Rosario entre por supuesto otras no menos notables, pero insuficientes, y se está corriendo el riesgo de caer de nuevo en el “parroquialismo académico” es decir, lo hacemos entre nosotros a costa de hacer descosidos sobre lo cosido.

La internacionalización de la educación superior es un proceso de salida que todo el mundo conceptúa con la misión de facilitar que las universidades se integren en una dimensión global a sus tareas de enseñar, investigar y ofrecer servicios de extensión y educación continua. Esa concepción no desacertada hace sin embargo que en numerosas ocasiones se pierda otras percepciones que no son menos importantes a la hora de competir en el mercado globalizado de la educación, motivo real y de fondo, además de la calidad académica, de esta actualización coyuntural.

En este sentido, el concepto de Internacionalización de la Educación Superior suele abarcar en su planificación natural y básica diversas estrategias, entre ellas se encuentran las obligadas como: la movilidad académica para estudiantes y profesores; la creación o unión a redes internacionales, asociaciones y proyectos; nuevos programas académicos e iniciativas de investigación; la transmisión de educación a otros países mediante universidades filiales o franquicias, tanto presenciales como a distancia y ahora potenciadas con la utilización del Blended no considerado o confundido en su eficacia por el Ministerio y/o las propias instituciones. Por tales razones, ese concepto se asocia al de mercantilización y, conjuntamente con ello, a las necesidades de pensar las funciones de docencia, de investigación y de extensión en forma global, generando reformas curriculares basadas en competencias y redefiniendo los campos según los requerimientos de acreditación para un mercado global donde la demanda es clara y concisa.


Pero si me solicitarán que les diera otra visión sobre lo ya comentado y que todos conocemos, me permitiría hacerles estas preguntas aparentemente atrevidas pero que son la base de cualquier DOFA elemental que merezca ser tenido en cuenta

  1. ¿Qué es lo que nuestras universidades pueden ofrecer en competencia ante la oferta y la demanda que se está produciendo rápidamente en el mundo?

  2. ¿Qué de importancia tiene la marca Colombia Educación o el prestigio conseguido de nuestras instituciones interesadas en esa oferta?

  3. ¿Por qué un estudiante extranjero podría plantearse estudiar en Colombia y en contraposición, por qué uno colombiano no va a preferir hacerlo fuera sin tener que utilizar intermediarios?

  4. ¿No le será más atractivo sacar su titulación en una universidad de prestigio internacional con los nuevos recursos que las TIC pone a su disposición y que en muchos casos ¡Muchos! es más económico que la oferta colombiana online o que hacerlo presencial en una institución nacional?

  5. ¿La educación universitaria colombiana realmente está a la altura competitiva?

  6. ¿Cuál de las dos titulaciones da más prestigio a la hora de concursar a un puesto laboral nacional o internacional?

Creo que en la gran mayoría de las preguntas planteadas detectamos más debilidades y amenazas que fortalezas.

Por lo tanto nos encontramos en el planteamiento de generar una estrategia coherente, solvente y competitiva de internacionalización ante un ejercicio de Marketing, comunicación y ventas de tal envergadura nunca enfrentado hasta hoy en nuestro entorno universitario, en el cual no solo los cambios internos de cada una de nuestras universidades en conceptos estratégicos, tecnológicos y curriculares en utilización de nuevos modelos a partir de las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y Conocimiento) se hacen imprescindibles, sino la integración de la empresa a los mismos y donde el cambio de legislación actual se debe afrontar en paralelo y rápidamente por ser la propia regulación proteccionista actual, posiblemente, uno de los principales escoyos para la internacionalización de nuestra educación superior en igualdad de condiciones con la competencia.

Pensada la internacionalización de la Universidad colombiana desde un enfoque contextual latinoamericano, quizá el que más oportunidades nos da por otro lado para competir actualmente en igualdad o condiciones superiores ante la competencia dentro del mismo ámbito, nicho natural por otro lado de mercado e históricamente de influencia en capacidad de atracción y consolidación comercial, su realidad implica analizar la expansión de sus relaciones en una dimensión de política educativa integradora en un marco y en un contexto específicos con identidades comunes y, a su vez, particularizada en cada país donde se realice la oferta. Altbach (2004)cuyo estudio proviene de esta perspectiva de análisis— define la internacionalización como políticas y programas específicos emprendidos por los gobiernos, sistemas académicos, instituciones, y aun departamentos individuales para bregar por la globalización o explotarla favorablemente. Desde una perspectiva similar, Zarur, Miranda y Xiomara (2008: 8) hacen referencia a la internacionalización como “una de las formas en que la educación superior reacciona a los desafíos y posibilidades de la globalización”.


En este contexto global de entender la formación superior al optimizar el modelo de internacionalización de las universidades, los países punteros en servicios de exportación de la Educación Superior en el mundo han tenido en cuenta estos factores modificando en puras estrategias de comercio sus reglamentos nacionales hacia unas acciones aperturistas que permitan la movilidad de estudiantes internacionales, la investigación en todas sus maneras de intercambio y colaboración, las dobles titulaciones e incluso, la facilitación para los talentos extranjeros al acceso a su espacio laboral como es el caso del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), que está modificando su regulaciones nacionales en una sola global para conseguir un solo mercado único universitario, dando así satisfacción a su epidermis productiva empresarial generando a partir de estas medidas un nuevo caldo de cultivo para aumentar su capacidad investigativa y por lo tanto su oferta y motivo principal de que el cliente potencial (el estudiante y profesional extranjero) se acerque a sus instituciones.

Es necesario que cuando un equipo especializado en estrategias internacionales en educación superior (especialistas en mercadeo internacional, comunicación, relaciones internacionales, nuevas tecnologías y legislación comercial internacional) tengan en cuenta en su planeación estratégica todos estos puntos aquí enunciados, junto con muchos más aspectos técnicos y administrativos, que obligatoriamente deben incluirse en los planes de apertura y competitividad internacional de nuestras universidades. Lo contrario sería limitarse en las actuaciones a conceptos elementales y estandarizados que no incorporan valor añadido a la convocatoria y por lo tanto diluye en la nube de la globalización no solo la oferta sino la marca.

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